Nos conocemos

Hace ya veinte años, hace ya unos cuantos años,  coincidimos en una terraza y recogimos las impresiones que dan los veinticinco años y las hormonas desatadas, coincidimos porque fluyó una energía una corriente blanca hilvanada la noche de antes, para que no se transparentara, esa luna menguante que recordaba que el verano había expirado y pronto empezábamos con nuestras rutinas. ¿Nos conocemos?,

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cada año compartido, cada lucha por ser, por tener, por lograr, por verse, por no desperdiciar ninguna  neurona. Un golpe mal dado, que se convierte en excusa para una caricia, un conjunto de lencería que se descubre en el asiento trasero de un coche, un cuerpo bien esculpido por el trabajo, el esfuerzo de las pesas y un inmenso anhelo de ser amado, un reconocimiento que vendrá con los años, con nuevos conjuntos de lencería que contornean la silueta del talle blanco enmarcado entre costuras, noches de destape teñidos con la arena blanca de las playas conquistadas y con el agua del mar rescatado, gotas que se deslizan en la piel virgen y enmudecida, deseosa de ser tomada y dirigida por una virilidad desbordada, entran y salen, suben y bajan, frenan y aceleran, buscan y anhelan, lo que dos pueriles almas resumen en un beso. Olas que lamen la orilla de un puerto, convertido en centro turístico.Rojo, vuelve el torrente de la sangre, pétalos, flores, rosas, un precioso ramo de sueños, de proyectos, de palabras que no se nombran porque ahora habla la piel y no es necesario pronunciarlas, esta vez el agua caerá sobre los amantes, tan intensa como la pasión que los une y tan profunda como la virilidad cándida que los envuelve. Luna creciente. Nos conocemos.

 Noche de otoño, risas, paseos, caricias, agua otra vez, brisas que enmarañan el cabello y otra vez caricias y besos robados. Volvemos al verano, el calor abruma y la ropa se convierte en innecesaria, blanco otra vez, pero esta vez suelto, etéreo, sin costuras, suave, la insinuación de la transparencia, cadencia de cuerpos, ritmo de suspiros, melodía de palabras, liga de palabras pronunciadas, deseos no cumplidos, frustraciones disfrazadas,  emociones calladas, miradas cautivadoras, furtivas de cazar cualquier atisbo de candidez de esos veinte años, madurez fecunda, virilidad castrada,  luna llena.   ¿Nos conocemos?.

 

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