Decir adiós

Dejar ir, es ineludiblemente la mejor opción y la más dolorosa. Decimos tantas palabras al día, comentamos tantas noticias sin importancia para cubrir un silencio, recreamos nuestras palabras en frases que dan la vuelta a lo que queremos decir. Y pregunto ¿cuántas veces decimos te quiero, te amo, te adoro, te necesito, te añoro….? ¿cuántas veces comunicamos emociones desde el afecto?

Hemos aprendido en sociedad que las emociones nos convierten en vulnerables, nos dejan con el corazón al descubierto, resultamos demasiado transparentes si expresamos un te quiero, aunque sea un estoy solo y necesito de tu compañía porque no he aprendido a vivir conmigo. Las palabras son un elixir si brotan de nuestro músculo motor,  en el instante que damos un abrazo o un beso a una persona que el tiempo nos la ha alejado, ¿por qué cuesta tanto decir te quiero a una madre/padre?.  Durante la infancia lo repetimos hasta la saciedad, incluso irrumpe sin ser preguntado. La inocencia nos conduce al lecho de los papás.  Sin previo aviso llega la adolescencia  y las hormonas juegan un papel importante, en la madurez, si se puede llamar así, empezamos a reservarnos el derecho de pronunciarlo, finalmente en la senectud casi que se da por sabido y es cuando más han de ser pronunciadas esas emociones.11447-62-mp1.jpg

Porque cuando te quieras dar cuenta tendrás que decir adiós a la persona que más te ha acompañado, respetado, fotografiado y amado, como amigo, compañero, hijo, padre, madre, ese héroe que creíamos que iba a estar cada minuto de nuestra vida besándonos, riéndonos, bailando, compartiendo cafés, discutiendo sobre política, conduciéndonos, cambiando un armario, ayudándote en una web …..

y ¿cómo le decimos adiós? LLORANDO, cada lágrima nos aflora en la soledad, cada gota de agua conectará con nuestra saliva porque su sabor salado nos devolverá el recuerdo de los días pasados que pensábamos que se repetirían, cada gota emergente de nuestro lagrimal nos devolverá como un espejo su fiel reflejo y nos hará sentirnos acompañados.

Ese elixir nos traerá su vida y lo veremos reflejado como si de una foto se tratara, con los matices, los colores, de la instantánea del recuerdo. Elixir de gotas que como ambrosía nos mantendrá su recuerdo vivo como si nos deleitáramos con un sabroso banquete, un primer plato lleno de risas con guarnición de consejos, un segundo plato de deseos de felicidad y de apoyo incondicional, un postre dulce con chocolate acaramelado que nos hipnotiza por su atenta escucha.

Nos han enseñado a no mostrar debilidad, cómo podremos dejar ir esa congoja, esa emoción. Sólo dejando ir.

Deseo

Un bello viaje de vacaciones en un crucero, una cervecita fresquita tras una dura jornada de trabajo, un mejor trabajo, un hijo, una pareja, un amigo, una compañera, una buena reforma del baño, un jacuzzi, unos petazetas, unas gominolas, chocolate, un aplauso, un concierto, una caricia, un masaje, unas uñas pintadas, un reconocimiento, un viaje, una estancia tranquila, un paseo, un buen libro, un videojuego, una consola, una comida…en una palabra DESEO.

¿Nuestras aspiraciones van cambiando, se van adaptando, nos las van fabricando…?

Quizás nuestros deseos sólo son un retorno a la infancia, a nuestra primera edad, posiblemente nuestros deseos primigenios se remontan a lo que nuestro subconsciente recuerda de nuestra infancia, aquellas situaciones inconclusas en las que nos sentimos invisibles o anulados por la aparición de otras situaciones que nos obligaban a guardar silencio. Momentos olvidados que tuvimos que reprimir porque era lo correcto en aquel instante sin embargo nuestra psique continua anhelándolo.

En el momento que emerge la calma, la quietud florece el deseo, ese deseo de caricia, de abrazo de beso, de ser querido, de ser observado, de ser escuchado, de ser sentido, de estar presente, de ser reconocido, comprendido con un solo gesto sin necesidad de explicar nada.

Cuántas veces me he preguntado ¿por qué hay personas que siempre cuidan,? se preocupan por sus hijos, cuidan a sus compañeros de trabajo e incluso se convierten en madres, padres sustitutos de sus parejas. En psicología teorías las hay y numerosas sobre ese tema gracias al trabajo de los licenciados. Otros sólo cuidan de sí mismos y se nutren de las carencias de los otros, incluso los hay que se quejan de no desear, o controlan lo que se desea. Ahora, en el momento que acaba ese interinaje voluntario emerge un verdadero deseo. Un deseo que quebranta normas porque es propio, te viene, aparece y la mayoría de las veces no se comparte.

La infancia una primera etapa hacia la vida se repite en la edad adulta. La adolescencia se perpetua en la madurez, la hay más inocente o más atrevida, lo único que importa es mantener ese deseo, seguir viviendo ilusionado recordando ese deseo, los años pasarán con ese deseo, en la mente, en la mirada, una ilusión que mantiene el espíritu activo en las duras jornadas de trabajo con sus tonos grises y sus sabores agridulces, de las golosinas de la tienda de “chuches”.

Un sueño cálido  que tiene la fuerza de convertirte en la persona que aspiras ser, en las metas que te has propuesto alcanzar,  un deseo que te aleja o acerca del devoto, formal integrante de la sociedad en el que te has convertido, un deseo al que le has de dar rienda suelta, has de dejar correr o atrapar para que te permita madurar y conquistar la infancia pasada. Es dulce desear, no dejes de soñar, en esa primera etapa fabrica los mejores telares del deseo porque hilvanarán toda tu vida. Así que ¿cuál es tu deseo?.

Los sueños son propios, no podemos hacernos cargo de los sueños de los demás por muy  atrayentes que sean porque nacemos solos, es el motor de nuestras aspiraciones, nos mantiene vivos, sueños realistas, románticos, ensimismados, en más de una ocasión pequeñas historias que conducen a un gran proyecto.

Sueños infantiles, adolescentes vuelven en la edad madura y alimentan nuestra senectud para dignificarla y colocan en su sitio diferentes facetas que hemos ido conjugando los que fabricamos deseos cada segundo, por lo tanto cuesta más conseguirlos.

Ahora en este instante ¿que sueñas?

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Falacias

El lenguaje tiene el encanto que sin ser pronunciado ya cumple su finalidad. Todo depende del interlocutor que lo utilice, si quiere hacer expreso el mensaje, si quiere mantener una atención continuada, si quiere manipular al receptor, si pretende faltar al respeto del que escucha, o pretende guardar una información para no quedar en evidencia, la falacia es el arte de decir sólo aquello que nos conviene, convertir un argumento falso en algo verdadero. Vamos el arte de transformar una información a tu conveniencia. Un te amo, por un te necesito, un te quiero por un estoy solo…una tercera edad por un anciano, bueno eso sería eufemismo, pero la falacia juega con esa línea del significado, de la semántica más bien. Lo que ocurre con el lenguaje es que hasta sin ser pronunciado comunica, transmite y te da a conocer la personalidad del interlocutor. Supongo que nos acostumbramos a decir, a hablar a comunicar, sobretodo las personas sociables, pero también nos acostumbramos a no decir, y ahora con la tecnología mejor que nunca, los valores de confianza se difuminan, se diluyen, compartimos sólo lo que nos conviene.

No contamos quién nos llama, no compartimos con quién hablamos, no compartimos qué leemos, qué vemos, qué vídeos nos han interesado, qué series, que películas, qué libros…lo tenemos personalizado en nuestro aparato electrónico. Y todo aquello que no decimos se convierte en un derecho y el interlocutor se ha de adaptar. Lo que no decimos es más extenso que lo que decimos.  Ponemos distancia, unos kilómetros de palabras, una comunicación sesgada desde el primer momento .

Y en el instante que se nos pregunta por lo que no decimos surge el conflicto o mejor una falacia, una información que no es cierta pero que para nosotros es lo que nos hace mantener lo que no decimos. Podemos hablar del tiempo, de las noticias, del vecino que no conocemos, de la amiga que aunque se muera nos da lo mismo, del hijo al que no vemos, de la madre del vecino, del presidente al que no hemos votado, del jugador de tenis al que nunca seguimos…..en fin podemos correr la cortina de humo que nosotros queramos para seguir tapando lo que no decimos. ballpen-cellphone-close-up-843266.jpg

 

Imágenes

Sonríe, mira, cierra los ojos, coge tu mano, destensa, volvemos a empezar, ríe, la pierna, el pie, no tenses los músculos….. como fue que escapó el objetivo, cómo fue que no vi el flash, qué pasó que no se encendió la luz roja, cuántos disparos no capté…

Su mirada está en todas las celebraciones familiares que puedas ver colgadas en el salón, durante cinco generaciones ha perseguido con su objetivo todos los nacimientos, comuniones, bodas, bautizos etc…mudo sin articular palabra ha reunido todas las alegrías acompañadas de vestidos de gala, ha retratado, retocado, seleccionado los mejores acontecimientos que pueden ver sus ojos. Nos regaló tiempo, porque con dinero no se paga su entrega. Siempre con su fiel compañera.conceptual-couple-engagement-1146345 (1)

Si ese tiempo compartido con su compañera, enamorada de la playa y en concreto de un barrio de pescadores del puerto de Valencia. La semana Santa, los almuerzos en la Malvarrosa, los partidos de fútbol del Club del Levante… todo suma, todo ha consumido su tiempo, la vida la ha pasado entre disparo y disparo, siempre compartido con su fiel compañera. Son solidarios, son altruistas, necesitamos lo justo para vivir, por el barrio suena su nombre: “Que tal S____” todo bien.  “Si no me puedo quejar..”

Un tupido silencio se corta que da paso a una entrecortada tos que indica que hoy no correrá detrás del marcador del Levante, que a duras penas recorrerá la calle de la Avenida la Reina. Eso sí se tomará su cortado con su fiel compañera, cámara en mano, “Una coca-cola por favor”,  una pareja que no se imagina uno sin el otro, siempre donde está el uno aparece el otro. Uno el objetivo de la cámara el otro el flash.

¿A quién hay que ayudar? a una suegra, a una madre, a una amiga rescatada, a un pequeño que pide caramelos. O a ti qué necesitas: ¿unas zapatillas blancas?, te acompaño a la mejor tienda del barrio, o necesitas cremas, dime las que quieres que voy contigo….  y no dudan en ir hasta el Sahara a llevar comida o a reconstruir un campamento ……y ¿quién le ayuda a él?.

Aire entrecortado, espalda curvada, por 37 años cotizados, barcos construidos que izaron su bandera, fotografías de barcos, soldados con cada suspiro de sus pulmones, pero aún le quedan palabras para preguntar por los demás. ¿En qué te puedo ayudar?

La medicina ha avanzado, todo irá bien, seguro que de ésta salgo,  y el tiempo transcurrido con él se convierte en oro de la mejor calidad, eso sí a su lado su fiel compañera.beach-clear-green-735621

Vida que transcurre lenta y sigilosa por que cada día es un regalo. No fuma, no bebe no engaña conscientemente, vida al lado del mar que transcurre y sillón en el que descansa cada semana después de recibir el tratamiento, no quiero que me vean así, no tiene que explicar porque se apaga, nadie le pregunta en absoluto, tiene el respeto de toda la comunidad que cada día que comentan la jugada de fútbol o habla de política  lo celebran porque quiere decir que va ganando, si el partido más importante que juegue, la imagen mejor captada  ya que cuando encuentra a un vecino se alegra de verlo y conversar del tiempo, saborear cada palabra porque es la imagen mejor digitalizada,  eso si siempre al lado de su fiel compañera.

Amor de día, amor de noche, amor de compañeros, cómplice de trabajo, sueños complacidos, mar que besa sus desayunos, igual que besa sus confidencias, amor de su leal fotógrafa.

Nos conocemos

Hace ya veinte años, hace ya unos cuantos años,  coincidimos en una terraza y recogimos las impresiones que dan los veinticinco años y las hormonas desatadas, coincidimos porque fluyó una energía una corriente blanca hilvanada la noche de antes, para que no se transparentara, esa luna menguante que recordaba que el verano había expirado y pronto empezábamos con nuestras rutinas. ¿Nos conocemos?,

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cada año compartido, cada lucha por ser, por tener, por lograr, por verse, por no desperdiciar ninguna  neurona. Un golpe mal dado, que se convierte en excusa para una caricia, un conjunto de lencería que se descubre en el asiento trasero de un coche, un cuerpo bien esculpido por el trabajo, el esfuerzo de las pesas y un inmenso anhelo de ser amado, un reconocimiento que vendrá con los años, con nuevos conjuntos de lencería que contornean la silueta del talle blanco enmarcado entre costuras, noches de destape teñidos con la arena blanca de las playas conquistadas y con el agua del mar rescatado, gotas que se deslizan en la piel virgen y enmudecida, deseosa de ser tomada y dirigida por una virilidad desbordada, entran y salen, suben y bajan, frenan y aceleran, buscan y anhelan, lo que dos pueriles almas resumen en un beso. Olas que lamen la orilla de un puerto, convertido en centro turístico.Rojo, vuelve el torrente de la sangre, pétalos, flores, rosas, un precioso ramo de sueños, de proyectos, de palabras que no se nombran porque ahora habla la piel y no es necesario pronunciarlas, esta vez el agua caerá sobre los amantes, tan intensa como la pasión que los une y tan profunda como la virilidad cándida que los envuelve. Luna creciente. Nos conocemos.

 Noche de otoño, risas, paseos, caricias, agua otra vez, brisas que enmarañan el cabello y otra vez caricias y besos robados. Volvemos al verano, el calor abruma y la ropa se convierte en innecesaria, blanco otra vez, pero esta vez suelto, etéreo, sin costuras, suave, la insinuación de la transparencia, cadencia de cuerpos, ritmo de suspiros, melodía de palabras, liga de palabras pronunciadas, deseos no cumplidos, frustraciones disfrazadas,  emociones calladas, miradas cautivadoras, furtivas de cazar cualquier atisbo de candidez de esos veinte años, madurez fecunda, virilidad castrada,  luna llena.   ¿Nos conocemos?.

 

Rojo

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Rojo, pasión, amor, rabia, enfado, ira, prosperidad, dinero, suerte, todo lo reúne un color. Sangre, violencia, “En todos los restaurantes que me has llevado hay algún adorno rojo”, existe algún accesorio rojo.”

Compañeros, van vestidos de rojo, verde, azul, amarillo, lila, rosa, marrón,  pasan desapercibidos, son graciosos, pelotas, retraídos, tímidos, extrovertidos, nunca imaginé cuanto pueden llegar a conocerte una persona que te observa en el silencio de un pupitre. Te desnuda con la mirada, o te arropa. Te besa con los labios o te repudia. Te admira o te envidia. Te observa o te juzga. Sin una comunicación fluida puesto que se escucha más que se habla, sin un intercambio de mensajes codificados porque se trata de seguir el hilo de la clase para no caer en el más espantoso ridículo cuando te pregunten.

Compañeras/os que te ayudan, que te pasan el bolígrafo cuando se te ha olvidado, que te murmuran la respuesta cuando te has bloqueado, que se molestan en brindarte su voz para que tú tengas la tuya, transcurrida la hora continúan con su rutina. No preguntan, porque saben lo que se siente cuando te preguntan, no indagan, no pretenden saber porque se disponen a aprender, cada compañero centra sus objetivos en lo que está bebiendo en cada clase.

Compañeros que no te brindan su apoyo, no nos interesan porque esos no son compañeros, simplemente son parte del mobiliario y en este texto no vamos a escribir sobre muebles, quedan preciosos como artículos de decoración. Eso si forman parte del conjunto.

Compañeros que se alimentan de la sabiduría del maestro, y beben del bien estar que da el conocer y aprender, se alimentan de una buena pasta servida en “El Oso Goloso”, comparten una cerveza, una botella de cava, un vino tinto, se alimentan el uno del otro, y sorben poco a poco lo que la vida les brinda la tertulia. Compañeros que en silencio se observan y se percatan de las carencias del otro, las respetan y en el momento idóneo las suplen y desaparecen.

Carencias que se convierten en momentos para recordar con un color, el rojo intenso del vino tinto que te recomiendan para que olvides el rato amargo que pasaste en el pupitre. Compañeros de los que hablas de cualquier nimiedad con el firme propósito de escuchar y sentirte escuchado, en la soledad de la carretera o del día a día, compañeros a los que no pagas, ni pagan , que no descuelgan el teléfono para apuntarse un tanto ni para alimentar egos.

Escribo de los compañeros que te dedican su tiempo, libre de futuros ascensos, que a pesar de que no trabajes con ellos, no estudies con ellos mantienen una cordial, risueña y fructífera relación. Su única ansia es que rías y marches a casa con un buen día. Rojo de la emoción de que existan porque anhelas el momento en el que lo contareis todo sin decir nada, no existen artistas invitados, ni intenciones maliciosas, solo existe rojo intenso de sentirse vivo, sabes que cuando acabe el curso acaba la relación.

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Vestido de fiesta

Compañeros que se fraguan con el éxito y el fracaso, el éxito de seguir cada clase y ocupar tu pupitre, y el fracaso de no lograr aprobar el curso, que a veces es una noticia fantástica porque has encontrado el verdadero tesoro de ese año que es tu compañero que día a día te ha observado y ha visto tus teclas que forman la melodía que enmudece cuando no estás, una sinfonía que él/ella ha sabido afinar para que cada tono emita un grito de placer, placer en un buen vino, placer en unas berejenas eggplant, delgadas finas y de un violeta oscuro, en su punto perfecto de cocción, placer de una ricota que se deshace en tu boca, unos mejillones cocinados al vapor, donde la única consigna es que obtengas sabor. Placer que ofrece el rojo de una rosa.

Miradas

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Ojos, entrada al alma, azules, verdes, grisáceos, marrones, negros que no oscuros, y adulterados. Hoy elegimos toda una gama de colores en nuestro punto de entrada. Miradas inocentes que descubren el mundo y se anclan en lo que les apasiona. Miradas escudriñadoras que pretenden aniquilar el alma del que miran, miradas de envidia en vidas que no tienen pasión y consideran que pueden arrebatar la vida del otro, robarle la dignidad , miradas que denotan el origen y la calidad humana del que contempla. Una mirada limpia invita a la apertura, al conocimiento , una mirada clara invita a la comprensión, una mirada huidiza invita a un no me molestes tengo otras cosas en la cabeza y muy atrayente ha de ser lo que me enseñas porque mi mundo está muy lleno para fijar mi mirada siquiera unos segundos, y menos mantenerla.  Miradas de facebook  “Me gusta” , ese emoticono de cara alegre que a todos nos alegran, unos pezones mas sujetados, un trasero bien contorneado, una combinación bien elegida, una barba bien peinada, un pelo bien trabajado, miradas que nos dicen existimos. Es un lenguaje universal, donde no interviene la palabra, incluso diríamos que no hace falta que intervenga, una mirada de “estoy perdido” acabo de bajar del tren, una mirada seductora, comprensiva, interesada, invasiva, denunciante, increpante, unos ojos que nos abren al mundo y nos enseñan las maravillas de la  realidad. Queremos captar miradas, atención de nuestros seres queridos, miradas de barrio que nos acompañan cuando estamos solos, perdón acompañados de nosotros mismos.

Diseñadores que buscan miradas comprandoras y reconocedores de sus obras. Blogueros /as que captan miradas, revistas adornadas con verdaderas obras de arte, imágenes efímeras que duran una semana pero que para ser captadas necesitan horas de estudio, en cambio nuestra retina las capta en microsengundos y vuelve a retener otras imágenes. Necesito consumir imágenes para sentirme viva y necesito miradas puras sin interrogantes, aunque insisto todas las miradas nos forman, las de los dispositivos móbiles, las de la playa, las de un libro, las de una revista, las de una obra de arte.

Miradas de sombras que nos oscurecen, o nos enaltecen, miradas políticamente correctas, incluso las incorrectas formadoras de la esencia humana.

Siempre pensamos que la mirada limpia es la de un niño, la infancia, esa mirada que vuelve con una enfermedad senil, y  que pierde todo atisbo de maldad porque no recuerda ni su nombre, eso sí recuerda los momentos felices, pero ha olvidado las miradas insidiosas, las envidiosas, políticamente correctas, las hipócritas, las seductoras…. pero no olvida pese a los golpes de la enfermedad la mirada de su hijo que se llena de lágrimas porque ha de ver pasar el tiempo y como no puede detener los golpes de la vida que han martilleado ese cuerpo maltrecho, que dio tantas vidas, y cuidó de ellas.

Y esa persona conserva intacta la mirada, continua siendo la mirada pueril que lejos de toda maldad vuelve a la infancia y repite una y otra vez una frase: sigo viva.

Mirada, no sabe de arrugas, únicamente de emociones. Un abrazo a esa mirada porque aunque la mire no se acordará de que la estoy observando.

 

 

Ausencias

blurred-background-cellphone-communication-1092671 (1)Vivimos a un ritmo vertiginoso, corremos a por el tren, corremos a por los niños, un beso en la comisura de los labios y volamos a nuestro trabajo, tomamos un café y ni recordamos el nombre del camarero/a que nos lo sirvió, cronometramos los segundos que tardan en cobrarnos  la comida, ahora en el momento  en el que se nos descuadre un segundo ya es irremediable, llegamos tarde e ineludiblemente alguien ha de pagar el pato.

Ausencias, sí, las tenemos constantemente, quien no ha comido con alguien que está mas pendiente de su reloj de pulsera que del plato que va a saborear, plato que fue preparado por una persona y su tiempo. Quién no disfruta del famoso Ipad, o Iphone que es omnipresente en todos los hogares, en todas las comidas y hasta en todas las discursiones , como testigo mudo, ausencias en el momento que hablas con un interlocutor y mira sin ningún recato su móbil, lo que te indica que ya no intentes mantener una conversación sana porque el canal de comunicación ha sido sustituido por un aparato electrónico, y se te contestará lo mas rápido posible, o de la forma más sutil que haga compatible la atención al aparato electrónico  y la atención a su interlocutor. Ausencias en presencias.

La tecnología es fantástica para escabulirse de un interlocutor no deseado. Una pregunta no querida, sigilosamente miramos el aparato electrónico, o simplemente nos escabullimos para poder mirarlo, y así evitamos utilizar el habla.  Antiguamente se escapaban al bar y volvían ebrios, ahora la tecnología es fantástica. Una conversación de diez minutos equivale a un buen mobil y un par de segundos.art-beach-beautiful-269583

Antes las ausencias permitían recordar noches infinitas de besos. Caricias que recorrían la piel y erizaban cada poro que la forma. Manos que se entrelazaban y cuerpos que se deseaban y buscaban en la oscuridad. Yo tengo necesidad de tí se resume en una hermosa circunferencia, al margen todos los matices que colorean esa ausencia, de escucharte -aunque no te oiga, solo la melodia de la voz me devuelve al cielo- de tenerte entre mis brazos, de olerte,de sentir tu piel en mi piel, de hacerte el amor y mirar en tus ojos….de fundirte en uno aunque por la mañana todo cambie de color.

Hoy la tecnología nos trae la película mas erótica, si queremos deseo, la más violenta si necesitamos satisfacer un acceso rápido de golpear, la romántica si nos apetece una historia de amor, una comedia si preferimos reir …en un click podemos tener lo  que pidamos. Todo visual.

Viva la tecnología porque hemos perdido la emoción de sentir, el embeleso de dos labios que se anhelan, las miradas que se buscan porque se necesitan , los abrazos que se reconfortan porque dan calidez, las piernas que se entrelazan para poseer el cuerpo amado, ¡Viva la tecnología! ahora con un emoticono todo solucionado. Pueden elegir, con un ojo guiñado, con la lengua fuera, con un corazoncito… elijan se ahorraran el abrazo, la sonrisa, el seguir con la mirada , el buscar la caricia o el enojo, el hacer una broma, el sarcasmo, la ironía, la metáfora, incluso el pleonasmo. No hará falta ningún recurso estilístico.

En un click estará todo. Viva la tecnología. Eso sí ahorrará tiempo, mucho  tiempo……tiempo de amar… y podrá disfrutar de una placentera ausencia.