Once minutos..?

Hay días que son memorables, los guardamos en nuestra memoria, les dedicamos un espacio en nuestra fantasía, días que pasan de largo sin dejar vestigios, días que sienten nuestros corazones, vibran los sentidos y el corazón galopa. Esos días del quiero y no del debo se recuerdan y borran todo golpe propinado a nuestra autoestima. Días de más de once minutos que compensan años sin sentir, Once besos robados en once instantes de un día, once te quiero no pronunciados en once sonrisas, cálidas miradas congeladas en nuestros recuerdos porque nos reviven, once palabras recortadas que te acompañan durante los siguientes once años que transcurran, una comunión de almas que más allá de la religión, comparten un corpus porque lo que quieren es que ese cuerpo y esa alma vibren durante más de once minutos, un bello regalo para el año que comienza, un boli que te permita apuntar más de once recuerdos que sonríen y rememoran esa persona que marchó y olvidamos decirle adiós, once minutos que serían inolvidables si supiéramos que eran los últimos, once minutos de preliminares, excitación y climax, demasiadas palabras vertidas sólo para once minutos, en definitiva un boli que permita apuntar once recuerdos que te hagan amar toda la vida, contando que una noche de pasión serán once minutos, bendita meretriz que puede comparar con que once minutos se queda.

El mar… lo traerá.

En esta profesión has de ser la mejor, has de tener la valentía de sacrificar momentos de placer para estudiar, aplicarte en la composición e interpretar siempre como si fuera la mejor partitura. El horario era estricto, su reloj de faltriquera por su pequeño tamaño lo llevaba siempre consigo en su bolsillo, la leontina, cadena de oro bien conservado, herencia de su abuelo le recordaba en todo momento su sueño, “no dejes pasar ni un segundo para lograr tu sueño” ser una concertista de peso, interpretar en los mejores teatros y componer. Si era un sueño para lograrlo y Sebastián contribuyó mucho a ello. El sabía lo que no contaba y velaba por su sueño, se adelantaba a los acontecimientos, se mostraba ilusionado por los nuevos proyectos y era confiable más que un secretario un compañero.

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La palabra

Como filóloga me veo en la necesidad de utilizar la palabra, escrita o hablada para llegar a quien la quiera leer. Es vital para mí expresarme, escribir y compartir. Creo este sitio como un libro, página a página, quién quiera lo lea, quién quiera lo hojee, o simplemente pase página, todo es respetable. No ha nacido para juzgar ni para ser juzgado, solo para existir, compartir y encontrar una vía de expresión, con el firme propósito de que nadie ahogue tu voz, porque todas las notas forman una canción aunque sean discordantes, graves, agudas o medias.

Docente de vocación Licenciada en Filología por la Universidad de Filología de Valencia enamorada de la palabra hablada y escrita, amante de los giros estilísticos y la lectura.

Desde niños nos dicen qué hacer, qué decir, cómo comportarse y qué es lo correcto. Quién tiene la varita para juzgar, cada uno ha de encontrar su don y si te cuesta encontrarlo quizás es porque no has sabido mirar en tu interior, cada crítica nos hace más fuertes porque sabemos que están pendientes de nosotros, las palabras tienen una magia que logran alimentar el alma.

Reconocemos las ideas con las palabras, ponemos luz con las imágenes, soñamos con los amigos y disfrutamos con nuestros recuerdos

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