Libro “el mar lo traerá”

Montpellier, una bella historia, un buen plan que comienza en el Aeropuerto, se desplazan miles de viajeros al año y allí como tirados por un hilo rojo coinciden dos jóvenes, no se conocen o más bien no se reconocen. Roche et Marine, el vuelo ha sido turbulento, las corrientes de aire han dado más que un susto a los viajeros, unos optaron por dormir y soñar, otros tuvieron que recurrir a las azafatas o azafatos para que los rescataran de alcanzar la neurosis, el viaje desde los EE.UU había sido largo pero placentero. Ahora bien desde París ha resultado horrible una vez anunciaron que sobrevolaban París el cielo rugió y como si de un enorme ahujero negro se tratara se tiñó de los colores de la tormenta. Al fin aterrizó y en el momento en el que sus pies se posaron en la tierra, una sensación de bienestar invadió a los pasajeros.

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Fotog: Wifred Llimona info@lallimona.com

Montpellier es una ciudad del sur de Francia, se ubica en la región Occitania y es la capital de Hérault. La acarician dos ríos, por el este el Lez y el Mosson al oeste. Es una de las pocas ciudades que ha ganado 12.000 habitantes anuales, alcanza una población superior a 100.000 habitantes. Gracias a su situación geográfica durante el siglo doce comienza a tener un desarrollo cultural y económico y alcanza una gran relevancia mercantil. Entre el siglo diez y el catorce fue la capital del señorío de Montpellier, una boda Pedro II y María de Montpellier en 1204,  la ciudad se adhirió a la Corona de Aragón,  al fallecer Jaime I, hijo del matrimonio; pasa a formar parte del Reino de Mallorca. Y como si de un bolso se tratara Jaime III de Mallorca la vendió en 1349 al rey francés Felipe VI. Finalmente pasó a la Corona francesa.

Bajando del avión en el aeropuerto coincidieron todos los pasajeros “al fin” cada uno eligió su destino, seguiremos los pasos de dos de ellos,  se mezclan en el tumulto, se confunden entre las miradas, recorren las puertas de embarque, no llegan a coincidir, se atisba a ver móbiles…Ifhones, Ipad, Mac, aparatos electrónicos y se oyen avisos de aviones. Torrente de gente que pasea, torrente de gente que corre, es un continuo ir y venir de cuerpos, unos se detienen a mirar los ojos otros de quedan encandilados con un segundo de deleite, bien sea una cara bien proporcionada o un cuerpo bien definido, un segundo, dos tres para mirar y rápidamente vuelves a tu realidad, el wasap, el watch, llama a tu secretaria, devuelve la llamada de tu madre, un mensaje de un amigo, el colgao de la otra noche, la cita de mañana, la cena pendiente, el hotel donde dormiré o con quién dormiré esta noche, en una palabra la cruda realidad. En esos breves instantes cruzando miradas de cuerpos has conseguido alejarte de la realidad que has creado, y tu cerebro ha vuelto a la adolescencia, etapa dorada que salías sin equipaje y entrabas lleno de estímulos, miradas furtivas que te hacen sentir libre porque nadie juzga lo que miras, no se sabe y si te miran tampoco llegas a ahondar en lo que miran. La magia del viaje, no sabes a ciencia cierta si volverás y en esos instantes todo es lícito, siempre es lícito sino se sabe. Dueño de ese viaje disfrutas de la furtividad, de no decir lo que miras, dura apenas dos segundos, no comunicar lo que sientes, es pura sensación, alimenta tu ego, ves y te ven, únicamente te pertenece a tí.  Fabricas una ilusión donde el único dueño eres tú. Una ilusión etérea e irresponsable, se almacena en tu inconsciente, lo puede todo y no hay límite.

Nuestra historia transcurre en un lugar tranquilo, la mirada que es juguetona e inquieta se posa sobre unas líneas perfectamente contorneadas, líneas que han sido esculpidas para ser observadas, el negro define una figura insinuante que invita a cualquier amante activo a lubricar y humedecer el labio inferior, lineas que se sustentan en dos tacones de quince centímetros, escondidos y disimulados por la campana ancha del pantalón que la cubre que aún acentúa más esta figura: -Un chocolat!

Después del vuelo no se puede pedir otra cosa, caliente y espeso dejarlo caer en tu garganta es puro placer…..                                                             (continuará…)

Lo ideal de descubrir el centro histórico de Montpellier en todo su esplendor son los treinta sitios más relevantes a visitar, es la libertad de deambular por las calles perdiéndose entre sus monumentos, la plaza de la Comedia, denominada también plaza del huevo por su forma oval, te permite situarte en el centro y justo al lado de una fuente que por la noche emerge plena de colorido, visualizar la Opera de la Comédie que data de 1888, ese edificio fue donde su mirada se posó en aquellos ojos azules profundos y parpadeantes, mirada clara e imprecisa, el motivo del viaje no era otro que trabajo, era necesario tener ubicada las dos óperas, La de la Comédie y la del Corum, tenía varios ensayos, “La Opéra national de Montpellier Languedoc-Roussillon”.

Habían reclamado, su violín para interpretar una pieza de Bach,  entre otras de su repertorio, había de visitar las dos salas, La Grande Salle et le Salle Molière, quería oír la acústica, sentir lo que resonaba de aquel lugar al tensar las cuerdas de su violín, como si vibraran las cuerdas laríngeas.

Una voz ahogada durante años que escondía una pasión callada, una historia perenne, la sociedad la había guiado hacia la música,  enamorada de ella había amordazado otras emociones que transmitía cada vez que tensaba ese violín, cada cuerda hablaba por ella y emitía un grito armonioso de aquello que su corazón guardaba. Su violín liberaba su voz y con un do, re, mi sostenido, si bemol, explicaba su historia. Quien la escuchaba sólo recibía palabras, voz y emoción, incluso como si de un folletín rosa se tratara había conseguido un club de fans que sin tener amplios conocimientos de música la seguían pendientes del siguiente concierto. Ella no se percataba de la pasión que suscitaba en los oyentes simplemente llenaba cualquier sala en la que interpretaba. Nadie entendía como había logrado tanta popularidad entre un público que escuchaba ritmos de bachata, reguetón, canciones pegadizas como despacito, Bruce Springsteen o Bon Jovi… la habían bautizado como un fenómeno extracultural. Las discográficas que primero le cerraron las puertas ahora le abrían los teatros, las óperas y los Lyceo. Un público que llenaba sin dudarlo todas las actuaciones, el precio de las localidades se disparaba, su agenda se llenaba de eventos y de viajes.

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Tour de la Barbotte, una de los dos vestigios de las murallas del siglo XIV que protegen la vila, la torre de la Barbotte ha sido elevada en el siglo XVIII para abrigar el observatorio Astronómico de la Academia de las Ciencias.

Después del ensayo necesitaba respirar, la tensión había sido alta por que la acústica no era del todo buena y los acordes del violín desprendían un sonido que para un profano era bueno, para ella era imperfecto, bajó a la Place de la Comédie y se dejó arrastrar a la obra de Étienne d’Antoine. La estatua fuente de las tres gracias, Aglaé, Euphrosine y Thalie, justo en el centro de la plaza, en el hall vio la estatua original y sintió que le transmitía amor, sus ojos no podían dejar de seguir esa obra esa desnudez griega que siempre le atrajo, esos pechos esculpidos posados en esos cuerpos femeninos, sólo cubiertos por un peuple, enseñan al mundo su desnudez y se acarician como pacto entre mujeres. El cabello recogido y controlando la plaza se entrejuntan sus dedos en el punto más alto de la cabeza. Es bello ver esa estatua y a la vez dejarse inundar por los pensamientos que acuden a su mente. Las tres gracias siempre fueron mujeres, siempre fueron diosas, ella lo sintió así y Marine también lo fue, la diosa de su vida. Sus ojos se posaron en ella cuando no era lícito amar.

Su carrera profesional despegaba, cumplía verdaderos horarios estrictos. A las seis amanecía para ella, ducha, desayuno cargado de vitaminas, aguacate, tostada, zumo de arándanos, nunca admitió la leche y un puñado de frutos secos. A las siete ejercicios de pilates, estiramientos, fortalecer espalda y la postura. A las ocho menos cuarto ya podía comenzar el ensayo, su reloj de bolsillo le recordaba los ritmos, los segundos de su sueño, ser considerada una de las mejores concertistas de violín, mientras sus falanges respondieran debía afinar bien las cuerdas de su instrumento para que emitiera los más bellos sonidos que pudiera alcanzar una vibración de cuerda.

Montpellier Opera

Sebastián la observaba, cada mañana, había decidido consagrar su vida a ella, como acompañante nunca esperó recibir un trato de amigo, si de respeto. Su profesión como secretario englobaba muchas otras funciones, una de ellas la perpetua adoración por su arte, la música, esas cuerdas emitían sonidos que sus palabras jamás pronunciaban, él se mantenía fiel a ella por el sonido de su violín, adoraba esa frecuencia, organizaba su agenda, blindaba su tiempo, ocupaba su lugar no interfería en sus relaciones, no traspasaba la línea de confianza, jamás un comentario socarrón, bromista, grosero, que restara importancia a su trabajo, no era un trepa, su trabajo era su carta de presentación, no interrumpía su trabajo con chismes maliciosos, para captar la atención de la diva, no daba pie a relaciones capciosas porque él tenía claro que un equipo de trabajo ha de ser montado como un reloj suizo, pieza a pieza basándose en el respeto de su jefa y el de su familia, no anulaba a ningún miembro, conocedor de la importancia que tenía la familia para la violinista. Ella se lo hacía notar, le explicaba lo importante que habían sido en su carrera musical. La discreción era su santo y seña y la humildad su mejor carta de recomendación. Nó existía la mentira en esa relación sino no habría relación. Redactaba su agenda hora a hora, no se le escapaba ni un detalle, vuelos, coches, comidas, dietas, citas con los facultativos, clases magistrales, vacaciones, reuniones, eventos, hasta tiempo de ocio. No se ocultaban acontecimientos, ni se inventaban citas, las giras, las clases, los compromisos etc…no era necesario porque sino se alteraría el sueño de la concertista y se le crearía una presión innecesaria, ya ejercía el escenario una presión aplastante. Tenían una relación donde él iba un paso por delante de ella, compartían una pasión, que ella interpretara y pisara los escenarios más notables. Siempre habían formado un gran equipo, él le felicitó cuando triunfaba y ella le devolvía reconocimiento y gratitud, conocían sus orígenes y respetaban sus familias. El mundo del espectáculo da pie a muchas interpretaciones, a chismes intencionados, inventar fantasmas donde no los hay, y vender una exclusiva con un chisme era muy jugoso y rentable.

Se conocieron en el conservatorío, hace ya 20 años y no logró despuntar como intérprete, su instrumento era el piano, sus manos se vieron aquejadas de una artritis. Formó un equipo con ella y a su lado.

Ahora en Montpellier había algo que él leía, en sus ojos, el violín emitía una melodía diferente, un gran pleonasmo de pasión, cada noche se situaba en un espejo donde se reflejaban pasiones que se intentaban solapar con sueños de ausencia y de presencia.

Como un hada debía hacer vibrar aquella Salle con un aforo de 1200 personas, un teatro italiano francés de finales del siglo XIX.

Sonata de Bach Nº1 el quejido del violín emergía y se adueñaba de la audiencia porque era el grito de su alma que había perdido a su amante, el clavecín la acompañaba con su melodía, unas circunstancias adversas los separaba hace ya mucho tiempo pero sus corazones se buscaban y cada vez que ese violín sonaba emergía la voz gutural ahogada, hacían años que se habían perdido la pista, ni mantenían el contacto, ni estaban pendientes de sus caminos, simplemente cada vez que actuaba el público recibía un mensaje de sintió y vibró su cuerpo. Misteriosamente el público esperaba un encuentro, una mirada, cuando el aforo se hundía era cuando empezaba a sonar P.I. Tchaikovsky Opus 35, Concerto en Do mayor, el violín cobraba su esplendor, la orquesta acompañaba, describía perfectamente el encuentro de dos personas que se aman, en una plaza llena de gente solamente hay dos miradas, que se buscan, no dos ventanas a una noche interminable, dos espejos de dos almas que decidieron separar sus caminos por la música, un enorme deseo de unir sus cuerpos para convertirlo sólo en uno.

Era la banda sonora de una historia y nadie era consciente de el deseo que albergaba de lo que el público interpretaba, se escuchaba como una carta de un palabras, quiero más que un contigo….quiero toda la noche y el próximo mañana, también una noche más, junto a otro día…..uno tras otro…junto a otra vez. No se había escrito nada en la partitura pero el público leía escuchaba estas palabras. Sonaba la orquesta, el piano eclipsado por el violín decía “compartir mi vida y no dejar de sentirte” mientras la percusión decía “este no es el momento, tu carrera está en el momento más alto”.

Pues iba directa a los ensayos para probar la acústica, esta actuación era una más, aunque ella la vivía como la única, era en Francia, donde perdió el rastro de su corazón. Empezó una carrera brillante recién licenciada con todo lo que acarrea el éxito, compromisos, agenda, móvil, citas, cuidar la imagen pública, no estar en medio de escándalos y en aquélla época un amor así era un escándalo.

el amor todo lo deshiela

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En esta profesión has de ser la mejor, has de tener la valentía de sacrificar momentos de placer para estudiar, aplicarte en la composición e interpretar siempre como si fuera la mejor partitura. El horario era estricto, su reloj de faltriquera por su pequeño tamaño lo llevaba siempre consigo en su bolsillo, la leontina, cadena de oro bien conservado, herencia de su abuelo le recordaba en todo momento su sueño, “no dejes pasar ni un segundo para lograr tu sueño” ser una concertista de peso, interpretar en los mejores teatros y componer. Si era un sueño para lograrlo y Sebastián contribuyó mucho a ello. El sabía lo que no contaba y velaba por su sueño, se adelantaba a los acontecimientos, se mostraba ilusionado por los nuevos proyectos y era confiable más que un secretario un compañero.

Sebastián vestía austero, siempre combinaba dos colores, azul marino y gris, sus vestimentas siempre alternaba estas dos gamas de colores, azules marinos y claros polos en tonos azulados, o grises y blancos, ese era su estilo, sus santo y seña. Colores que delimitaban su armario y marcaban su personalidad. Él era el verdadero artífice del éxito de su jefa, o mas bien de su idolatrada compositora e intérprete. Mientras ella hacía sus ejercicios de espalda, con la entrenadora personal que la acompañaba, él organizaba la agenda, conciertos, firmas, y ensayos.

El marketing era fundamental, se debía fabricar una imagen, un nombre y ese era el de ella, Aranza, ese era su nombre acuñado desde el momento que emitía la primera nota, el Opus 35 debía sonar en París la cuna para todo músico. Él sabía que en París podría encontrar el reconocimiento querido o perderla a ella definitivamente, porque Paris albergaba un amor silenciado durante años, una pasión que brotaba cada nota que vibraba y era en París donde residía.
El marketing era fundamental, se debía fabricar una imagen, un nombre y ese era el de ella, Aranza, ese era su nombre acuñado desde el momento que emitía la primera nota, el Opus 35 debía sonar en París la cuna para todo músico. Él sabía que en París podría encontrar el reconocimiento querido o perderla a ella definitivamente, porque Paris albergaba un amor silenciado durante años, una pasión que brotaba cada nota que vibraba y era en París donde residía.

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El día se presenta tranquilo, cielo azul despejado sin nubes a la vista, el sibilante ruido del aire se ha parado y de vez en cuando se escuchan los cánticos de los pájaros que nos regalan su serenata matutina.

Aranza busca la paz en cada nota esa sensación de tranquilidad absoluta, motivación de cambio, que cada mañana experimenta cuando comienza sus ejercicios matutinos, imprescindibles para mantenerse en forma y poder afinar el violín, logrando el sonido perfecto la armonía de las notas y no desafinar un tono.

Hoy era un día especial, sentía en París todo es diferente. los bouleards son lugares para mirar, para contemplar las personas que pasan y estudiar los looks y las nuevas tendencias, ella educada con su abuela pues sus padres se separaron tempranamente estaba acostumbrada a no permanecer mucho tiempo en un sitio, le gustaba, adoraba el bullicio, los aplausos suplían el afecto que no recibió en su infancia porque sus progenitores estaban más preocupados en su desavenencias que en la pequeña, que concibieron con tanto amor y ternura, si pensar que los niños son cambios, ella gracias a su abuela supo destacar en la música que cada nota que emitía quería decir “sigo viva” nunca luchó contra ella misma, ese enemigo interno que te corroe, miedo, control, inseguridad etc,,, Ella ha tenido todos esos enemigos internos, creo que no se dejó ninguno, Toca en este momento enfrentarse a un sentimiento nuevo, el amor por compartir.

Aranza viste actual, ciñe tipo con un vestido ajustado que marca su figura y resalta sus curvas, discretas pero atrayentes, siempre le gustaron más las mujeres que los hombres. tuvo relaciones bisexuales y consideró que le aportaba mñas ua mujer que un hombre vacío que únicamente alimenta su ego, y no conecta con ella en las emociones. Al ser autosuficiente ha podido elegir e invita a que se vayan antes de echarlos para no sentirse culpable en absoluto. La culpa como te inmoviliza, te impide actuar con coherencia, te liga, te ata a lo que sea , la ira , el enfado, el odio lo que sea. Es impresionante como un sentimiento así se crea para anularte, ella prefería actuar como un hombre, se refugiaba en su trabajo y hacia sentir al otro que no era lo suficientemente bueno para ella, simplemente no teniéndolo en cuenta, así que cualquier hombre, persona, se esfumaba, desapareciendo de la relación conyugal. 

Lo probó todo, como música estaba abierta a cualquier tendencia, de ropa o de vida, lo único que no la dejaba seguir adelante y la mantenía estancada en el recuerdo era esa caricia. Coincidieron en un concierto y simplemente le dijo “-disculpa eres Aranza-” si una corriente eléctrica corrió por dermis cuando sus dedos se posaron en ella, concretamente en el hombro, su pecho se tensó recuperando su forma redondeada y puntiaguda, el ombligo se metió hacia dentro, apretó el glúteo y sintió que aquella mano era calidez, cariño y a la vez ternura. Esa madre que brilló por su ausencia y esa pareja que duerme a tu lado cada noche.

Sebastián se educó de una manera conservadora, creció en el seno de una familia humilde, trabajadora, nunca le faltó dinero para estudiar y sus padres tenían claro que invertir en educación significaba invertir en futuro, financiar una casa con muy buenos cimientos. Sus hermanas eran diestras en ciencias y destacaron por su facilidad para entender escalas, interpretar problemas y calcular mentalmente cualquier operación de álgebra, Aurora, su preferida, se decantó por la arquitectura, pero se empeñó en trabajar de albañil durante dos años para conocer los entresijos del mundo de la construcción. Alba se decantó por el cuidado de los demás, geriatría era su área, se dedicó en cuerpo y alma al servicio de la tercera edad, o sin eufemismos de nuestros mayores o S-avis como decía ella, pues había aprendido el catalán en uno de los hospitales en los que había trabajado, su especialidad la investigación sobre el Alzheimer, coincidían poco pero siempre tenían el Skype por donde podían estar en contacto. Sus padres le habían marcado primero con su nivel de exigencia y después por la desgracia, la enfermedad de su madre le había enseñado que las facultades son degenerativas y que no perduran en el tiempo, por eso su estricto orden en sus tareas, la dedicación en su trabajo y como no su trayectoria académica. Era el mayor y siempre destacó por una terrible sensibilidad por la música, destacó siempre por su capacidad para reproducir sonidos casi exactos, la educación primaria obligatoria se le pasó volando, al principio tuvo problemas para adquirir algunos sonidos del lenguaje por una serie de repetitivas otitis por la forma de su tímpano, pero una vez resuelto el problema, visitas al otorrino, audiometrías, operaciones descubrió que poseía un extraordinario don para reproducir sonidos y memorizarlos, empezó los estudios en el conservatorio y ya no lo dejó, su instrumento preferido era el piano pero una temprana enfermedad le marcó el ritmo de su carrera, toda la eficiencia que mostraba en el trabajo se oponía a la disposición de su apartamento.