Miradas

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Ojos, entrada al alma, azules, verdes, grisáceos, marrones, negros que no oscuros, y adulterados. Hoy elegimos toda una gama de colores en nuestro punto de entrada. Miradas inocentes que descubren el mundo y se anclan en lo que les apasiona. Miradas escudriñadoras que pretenden aniquilar el alma del que miran, miradas de envidia en vidas que no tienen pasión y consideran que pueden arrebatar la vida del otro, robarle la dignidad , miradas que denotan el origen y la calidad humana del que contempla. Una mirada limpia invita a la apertura, al conocimiento , una mirada clara invita a la comprensión, una mirada huidiza invita a un no me molestes tengo otras cosas en la cabeza y muy atrayente ha de ser lo que me enseñas porque mi mundo está muy lleno para fijar mi mirada siquiera unos segundos, y menos mantenerla.  Miradas de facebook  “Me gusta” , ese emoticono de cara alegre que a todos nos alegran, unos pezones mas sujetados, un trasero bien contorneado, una combinación bien elegida, una barba bien peinada, un pelo bien trabajado, miradas que nos dicen existimos. Es un lenguaje universal, donde no interviene la palabra, incluso diríamos que no hace falta que intervenga, una mirada de “estoy perdido” acabo de bajar del tren, una mirada seductora, comprensiva, interesada, invasiva, denunciante, increpante, unos ojos que nos abren al mundo y nos enseñan las maravillas de la  realidad. Queremos captar miradas, atención de nuestros seres queridos, miradas de barrio que nos acompañan cuando estamos solos, perdón acompañados de nosotros mismos.
Diseñadores que buscan miradas comprandoras y reconocedores de sus obras. Blogueros /as que captan miradas, revistas adornadas con verdaderas obras de arte, imágenes efímeras que duran una semana pero que para ser captadas necesitan horas de estudio, en cambio nuestra retina las capta en microsengundos y vuelve a retener otras imágenes. Necesito consumir imágenes para sentirme viva y necesito miradas puras sin interrogantes, aunque insisto todas las miradas nos forman, las de los dispositivos móbiles, las de la playa, las de un libro, las de una revista, las de una obra de arte.
Miradas de sombras que nos oscurecen, o nos enaltecen, miradas políticamente correctas, incluso las incorrectas formadoras de la esencia humana.
Siempre pensamos que la mirada limpia es la de un niño, la infancia, esa mirada que vuelve con una enfermedad senil, y  que pierde todo atisbo de maldad porque no recuerda ni su nombre, eso sí recuerda los momentos felices, pero ha olvidado las miradas insidiosas, las envidiosas, políticamente correctas, las hipócritas, las seductoras…. pero no olvida pese a los golpes de la enfermedad la mirada de su hijo que se llena de lágrimas porque ha de ver pasar el tiempo y como no puede detener los golpes de la vida que han martilleado ese cuerpo maltrecho, que dio tantas vidas, y cuidó de ellas.
Y esa persona conserva intacta la mirada, continua siendo la mirada pueril que lejos de toda maldad vuelve a la infancia y repite una y otra vez una frase: sigo viva.
Mirada, no sabe de arrugas, únicamente de emociones. Un abrazo a esa mirada porque aunque la mire no se acordará de que la estoy observando.